Mari Tere cumplía a raja tabla todos los mandamientos de su pueblo, que se transmitían de generación en generación, de madres a hijas:
Primero: Te casarás antes de los 30. Si es antes, mucho mejor.
Segundo: Tendrás un hijo a los 30. Si es antes, mucho mejor.
Tercero: Te casarás en la Parroquia de Santa Catalina. Cuantas más flores mejor.
Cuarto: Celebrarás tu enlace en Casa Paco (a tu servicio desde 1950). Cuantos más invitados mejor.
Quinto: Te comprarás tu traje de novia en Conchi Trajes de Novia y Madrina.
Pero Mari Tere, quería un traje mucho mejor, una boda mucho mejor, y por ello, a pocas semanas vista, decidió saltarse el cuarto y quinto mandamiento, celebrar su unión en el prado donde entregó su virginidad a su futuro esposo y comprar el traje en otro lugar.
Todo listo, que empiece la celebración. Antes del segundo plato, la mala conexión de uno de los fogones provocó la intoxicación por inhalación de gas, primero de uno de los cocineros, después del otro , seguidamente, uno tras otro, todos los camareros y por último los comensales de la mesa anexa a la caseta convertida en improvisada cocina, que no eran otros que la novia, el novio, los respectivos suegros y la abuela.