Izquierda, derecha, adelante, atrás… En
mi vida había visto maniobrar tanto a una ambulancia en la puerta de urgencias.
Hasta que consiguió enfrentar la puerta trasera con la entrada principal. El
conductor, si llevase una vara, bien hubiera podido pasarse por pastor en los
sanfermines, pero al abrir la puerta más que un toro saltó una lagartija.
Un joven de unos 25 años, ataviado con
una camiseta blanca de tirantes, pantalón de lino negro y por zapatos una
especie de manoletinas. Hizo unos aspavientos, patadas y puñetazos al aire, que
pasaron totalmente desapercibidos por el personal. Para llamar la atención
decidió entonces lanzar una silla de ruedas sobre admisión de urgencias, la
administrativo que llevaba toda la mañana lamentándose de su analítica de
rutina con bajos niveles en hierro a partir de este momento podía dejar de
estar preocupada, la mencionada silla poseía
la suficiente cantidad de hierro como para subir los valores sanguíneos a
parámetros normales, y es que literalmente se la trago entera.
Entro entonces en acción el Real Cuerpo
de Celadores, respaldado por personal de seguridad, consiguiendo reducir al
lagartija, coincidiendo ese momento con la entrada de la madre del escuálido
reptil, que vociferando ordenó la inmediata liberación de su estimado, inocente
y pacífico hijo.