martes, 10 de septiembre de 2013

Batman

Que sí, que es cierto, el servicio de urgencias donde yo trabajo no está acreditado, no tiene el último desfibrilador del mercado, ni personal potente, entendiendo por potente, personal investigador, que maneje los diagnósticos enfermeros…

Pero mi servicio de urgencias  tiene algo especial que muchos quisieran: solera. La solera no te la da ninguna certificación externa, ningún curso de formación, ningún profesional “potente”.

La solera te la dan los fichajes o personajes: aquellos pacientes multifrecuentadores de los servicios de urgencias por motivos repetitivos, irrisorios y casi inverosímiles. Hemos hablado de muchos en este blog, como por ejemplo: Araceli, que acude frecuentemente, día sí y día sí; su motivo mal aliento. El cunetas,  apodo que resulta del lugar donde siempre se encuentra en situación de semiinconsciencia por consumo alcohólico (Descanse en paz). Antoñito el yonki  toxicómano desde los años ochenta, enganchado a la heroína (D.E.P.)  El “V” cuyo apodo completo no tengo valor de reproducir, acudía a urgencias escoltado por un numeroso grupo de policías y aún así sembraba el terror (D.E.P.). El hermano del “V” que deseamos que descanse mucho tiempo en la cárcel para que todos tengamos paz.

viernes, 26 de julio de 2013

La frase del verano

Este año me está siendo muy complicado encontrar la “frase del verano”. Y es que más que a unas urgencias en turno de noche (de 22:00 a 08:00 horas) esto se asemeja cada vez más a la película: “Atrapado en el tiempo”, donde todos los días eran iguales (el día de la marmota), y todos los días sucedía lo mismo:

De 22:00 a 00:00 horas: Acuden los post piscinas, esos papás y mamás que consultan temas de urgencia vital tipo: mi niño que se ha quemado los hombros, a mi niño que le ha picado un bicho y claro ( y aquí viene la posible frase del verano) “antes de meternos en la noche que vean al niño”. ¿Antes de meternos en la noche?,  al principio me daba miedo oírla, suena a película de terror. ¿Qué pasa si entra la noche?  ¿el niño se quema más? ¿las urgencias cierran? ¿salen los muertos vivientes?

De todas formas os doy un consejo importante. Para evitar quemaduras solares existe una técnica que puede resultar algo compleja, según qué padres, pero muy eficaz: protección solar.  Y para las picaduras de insectos, que dudo que en nuestra época de niños nuestros padres nos llevasen a urgencias por una picadura de insecto, pero si ésta reviste gravedad la solución no está en urgencias, está en casa de mi vecina Ramona, que afirma tener una saliva curativa, te escupe en la zona dolorida y además te la adereza con unos granitos de sal bendecidos. Así que cuando éramos pequeños preferíamos mantener en secreto nuestras picaduras a sufrir el escupitajo de Ramona. Ramona cuanto te echo de menos, al menos de 22:00 a 00:00 horas.

viernes, 19 de julio de 2013

El curriculum

Hace algún tiempo, en un hospital privado tuvieron la “genial” idea de nombrarnos, a mi compañero y a mí, supervisores de guardia.

La definición de supervisor de guardia varía drásticamente según la fuente consultada; así en palabras del director de enfermería sería la continuación de la dirección, cuando, éste, el director, no se encuentra en el centro.

Ahora bien, si tú le preguntas a cualquier trabajador te dirá que un supervisor de guardia es uno que se toca los huevos y que en ocasiones también toca los huevos a los trabajadores.
 
Después de leer el protocolo de supervisores de guardia, me di cuenta que tenia algunas funciones más, entre las que destaco las que más me llamaron la  atención:

Recepcionar hojas de reclamaciones: lo que más odiaba. Esto es como echarle un trozo de carne a un perro rabioso hambriento. No es necesario decir que el trozo de carne es el supervisor de guardia. Nunca en mi vida me habían ofendido tanto, a mí y a mi madre, como recepcionando hojas de reclamaciones. Este apartado requiere un capítulo a parte.

Sin lugar a dudas, la  función más peculiar: acudir sin voz ni voto, a la clasificación de curriculums para futuros  procesos de selección de personal. Ese día me disfrazaba de espantapájaros y veía como circulaban de un lado a otro las caras, las vidas, las direcciones de cientos de personas impresas en papel.