viernes, 11 de octubre de 2013

Me siento seguro

Son las 02:34 horas, madrugada en un desierto servicio de urgencia. Mi mirada se perdió observando la oscura noche para encontrarse de nuevo en una especie de trapo blanco, que torpemente se balanceaba en el exterior de izquierda a derecha y a toda velocidad se dirigía hacia la puerta de entrada. La débil luz de la farola más próxima delató lo que a priori parecía ser una silueta humana un tanto amorfa. Un cuerpo gigante que se asemejaba a una enorme bola de gelatina humana, solo tapado por unos calzoncillos, mientras encaraba aceleradamente la puerta principal de urgencias.

El acceso se activaba con un sensor de movimiento y se abría centralmente, algo, que no advirtió la bola de gelatina de fresa que intentó entrar lateralmente, estampándose brutalmente contra la cristalera. Me asombró en un primer momento la resistencia de la mampara y posteriormente de nuevo me quedé absorto al ver como rebotaba ese cuerpo sobre el suelo, para levantarse de un salto, tomar impulso y chocar otra vez lateralmente contra la mampara.
No sirvieron de nada las indicaciones previas de Paco, el vigilante de seguridad. Bueno si sirvió de algo, para que al tercer intento la gelatina encontrase la entrada y propinase un brutal gancho de izquierda a Paco. Jamás había visto tal flexibilidad de cuello en un ser humano, su cabeza se estrelló contra lateralmente al impacto contra su propio hombro derecho. No estaría de más que Paco anulase su cita con el neurocirujano, para mí que sus dos hernias cervicales se han recolocado tras el golpe.

martes, 10 de septiembre de 2013

Batman

Que sí, que es cierto, el servicio de urgencias donde yo trabajo no está acreditado, no tiene el último desfibrilador del mercado, ni personal potente, entendiendo por potente, personal investigador, que maneje los diagnósticos enfermeros…

Pero mi servicio de urgencias  tiene algo especial que muchos quisieran: solera. La solera no te la da ninguna certificación externa, ningún curso de formación, ningún profesional “potente”.

La solera te la dan los fichajes o personajes: aquellos pacientes multifrecuentadores de los servicios de urgencias por motivos repetitivos, irrisorios y casi inverosímiles. Hemos hablado de muchos en este blog, como por ejemplo: Araceli, que acude frecuentemente, día sí y día sí; su motivo mal aliento. El cunetas,  apodo que resulta del lugar donde siempre se encuentra en situación de semiinconsciencia por consumo alcohólico (Descanse en paz). Antoñito el yonki  toxicómano desde los años ochenta, enganchado a la heroína (D.E.P.)  El “V” cuyo apodo completo no tengo valor de reproducir, acudía a urgencias escoltado por un numeroso grupo de policías y aún así sembraba el terror (D.E.P.). El hermano del “V” que deseamos que descanse mucho tiempo en la cárcel para que todos tengamos paz.

viernes, 26 de julio de 2013

La frase del verano

Este año me está siendo muy complicado encontrar la “frase del verano”. Y es que más que a unas urgencias en turno de noche (de 22:00 a 08:00 horas) esto se asemeja cada vez más a la película: “Atrapado en el tiempo”, donde todos los días eran iguales (el día de la marmota), y todos los días sucedía lo mismo:

De 22:00 a 00:00 horas: Acuden los post piscinas, esos papás y mamás que consultan temas de urgencia vital tipo: mi niño que se ha quemado los hombros, a mi niño que le ha picado un bicho y claro ( y aquí viene la posible frase del verano) “antes de meternos en la noche que vean al niño”. ¿Antes de meternos en la noche?,  al principio me daba miedo oírla, suena a película de terror. ¿Qué pasa si entra la noche?  ¿el niño se quema más? ¿las urgencias cierran? ¿salen los muertos vivientes?

De todas formas os doy un consejo importante. Para evitar quemaduras solares existe una técnica que puede resultar algo compleja, según qué padres, pero muy eficaz: protección solar.  Y para las picaduras de insectos, que dudo que en nuestra época de niños nuestros padres nos llevasen a urgencias por una picadura de insecto, pero si ésta reviste gravedad la solución no está en urgencias, está en casa de mi vecina Ramona, que afirma tener una saliva curativa, te escupe en la zona dolorida y además te la adereza con unos granitos de sal bendecidos. Así que cuando éramos pequeños preferíamos mantener en secreto nuestras picaduras a sufrir el escupitajo de Ramona. Ramona cuanto te echo de menos, al menos de 22:00 a 00:00 horas.