Después
de hablar con amigos blogueros, todos coinciden en la misma cuestión:
escribir un blog, sea de la temática que sea, es compartir algo personal con
aquellos que te leen. Después de un año escribiendo, quizás sea el momento de
explicaros por qué odio el trabajo en el
servicio de quirófano.
Una
fría mañana de enero me incorporé al servicio de urgencias. Nada más llegar, la
supervisora me ladró:
-
Guau,
guau, vete al quirófano.

-
¿Al quirófano? ¡Nunca he estado en
quirófano!
-
Necesitan un enfermero, te vas y
punto.
Al
llegar me encontré con un rinoceronte que portaba una identificación con la
leyenda escrita en su bata: supervisor de
quirófano. “Ponte el uniforme verde y
vete al quirófano 1”. De nada sirvió que le dijese que no tenía ni idea de
cómo se trabaja en un quirófano.