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viernes, 29 de noviembre de 2013

Bombón ahumado

El quirófano era la piedra angular, la columna que sustentaba la economía de ese hospital privado, todos los demás servicios anexos carecían de importancia. En esos anexos me encontraba yo concretamente en la unidad de medicina interna y pacientes terminales, apodada por los superenfermeros de quirófano la planta de los limpiaculos.
Los lunes, martes y jueves un enfermero limpiaculos se trasladaba parte de la mañana a reforzar quirófano. Y aquí pasaba igual que en el reino de los cielos: los últimos serán los primeros. Los últimos que llegaron serán los primeros que saldrán a reforzar quirófano.

Yo fui el último en llegar. Odiaba a muerte esos días de refuerzo: “estás  tonto, no sirves para estar aquí, necesitamos un refuerzo no un estorbo, el que vale vale y el que no a limpiar culos…” 

martes, 4 de diciembre de 2012

¿Por qué odio quirófano?


Después de hablar con amigos blogueros, todos coinciden en la misma cuestión: escribir un blog, sea de la temática que sea, es compartir algo personal con aquellos que te leen. Después de un año escribiendo, quizás sea el momento de explicaros por qué odio el trabajo en el servicio de quirófano.

Una fría mañana de enero me incorporé al servicio de urgencias. Nada más llegar, la supervisora me ladró:

-       Guau, guau, vete al quirófano.

-       ¿Al quirófano? ¡Nunca he estado en quirófano!

-       Necesitan un enfermero, te vas y punto.

Al llegar me encontré con un rinoceronte que portaba una identificación con la leyenda escrita en su bata: supervisor de quirófano.Ponte el uniforme verde y vete al quirófano 1”. De nada sirvió que le dijese que no tenía ni idea de cómo se trabaja en un quirófano.